𝐍𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐎 𝐒𝐈𝐌𝐏𝐄𝐂𝐀𝐃𝐎 𝐀𝐍𝐓𝐄 𝐄𝐋 𝐒𝐀𝐍𝐓𝐎 𝐏𝐀𝐃𝐑𝐄 𝐋𝐄𝐎́𝐍 𝐗𝐈𝐕 𝐄𝐍 𝐄𝐋 𝐂𝐎𝐑𝐀𝐙𝐎́𝐍 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐂𝐑𝐈𝐒𝐓𝐈𝐀𝐍𝐃𝐀𝐃
𝐑𝐨𝐦𝐚, 21 𝐝𝐞 𝐨𝐜𝐭𝐮𝐛𝐫𝐞 𝐝𝐞 2026 |
𝐏𝐞𝐫𝐞𝐠𝐫𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐄𝐱𝐭𝐫𝐚𝐨𝐫𝐝𝐢𝐧𝐚𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐗𝐋 𝐀𝐧𝐢𝐯𝐞𝐫𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐅𝐮𝐧𝐝𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥
Hay días que quedan escritos para siempre en la historia de una Hermandad. Días en los que la fe se convierte en emoción, la oración en encuentro y cuarenta años de historia encuentran un sentido aún más profundo a los pies de la Cátedra de San Pedro.
Nuestra Hermandad ha vivido hoy una jornada de extraordinaria trascendencia espiritual e histórica en el Vaticano, culminando uno de los acontecimientos más significativos de la conmemoración de nuestro XL Aniversario Fundacional (1986-2026).
Casi dos centenares de hermanos han acompañado a Nuestro Bendito Simpecado hasta la Plaza de San Pedro, llevando consigo la devoción a la Virgen del Rocío de nuestro Barrio de la Macarena y el testimonio de cuatro décadas de fe, fraternidad y amor a la Santísima Virgen y Su Divino Pastorcito.
Uno de los momentos más conmovedores de esta peregrinación se ha producido durante la 𝐀𝐮𝐝𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐆𝐞𝐧𝐞𝐫𝐚𝐥 𝐝𝐞𝐥 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐏𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐋𝐞𝐨́𝐧 𝐗𝐈𝐕. Mientras nuestros hermanos entonaban llenos de fervor la Salve, Su Santidad ha detenido el papamóvil para impartir su bendición al Bendito Simpecado y a los peregrinos que le acompañaban. Un instante de profunda emoción, vivido entre lágrimas, oraciones y gratitud, que permanecerá para siempre en la memoria colectiva de Nuestra Hermandad.
Posteriormente, nuestro Hermano Mayor, acompañado por el Arzobispo de Sevilla y por nuestro director espiritual ha tenido la inmensa dicha de mantener un encuentro personal con el Santo Padre.
Durante este encuentro, nuestro Hermano Mayor ha hecho entrega a Su Santidad de la 𝐌𝐞𝐝𝐚𝐥𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐫𝐩𝐨𝐫𝐚𝐭𝐢𝐯𝐚 𝐝𝐞 𝐨𝐫𝐨 𝐲 𝐝𝐞𝐥 𝐭𝐢́𝐭𝐮𝐥𝐨 𝐚𝐜𝐫𝐞𝐝𝐢𝐭𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨 𝐞𝐧𝐦𝐚𝐫𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨 𝐝𝐢𝐬𝐭𝐢𝐧𝐠𝐮𝐞𝐧 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐇𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐝𝐞 𝐇𝐨𝐧𝐨𝐫 de nuestra institución, nombramiento aprobado por la unanimidad de nuestros hermanos en Cabildo General Extraordinario celebrado el pasado mes de julio.
En nombre de toda nuestra corporación, ha podido solicitar personalmente al sucesor de Pedro su bendición para nuestra corporación en este cuarenta aniversario, implorando sus oraciones por todos nuestros hermanos, por quienes nos precedieron en la fe y por cuantos forman parte de esta gran familia rociera.
La jornada ha culminado con la celebración de la 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐌𝐢𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐀𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐆𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐂𝐚𝐩𝐢𝐥𝐥𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐂𝐨𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐁𝐚𝐬𝐢́𝐥𝐢𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧 𝐏𝐞𝐝𝐫𝐨, presidida por nuestro Arzobispo y concelebrada por nuestro director espiritual, ante la presencia de Nuestro Simpecado.
Durante su homilía, nuestro Arzobispo nos ha dejado una reflexión que resume el verdadero sentido de esta peregrinación: aunque somos los mismos que llegamos a Roma, no regresamos de la misma manera.
Porque peregrinar no consiste únicamente en recorrer un camino, sino en permitir que ese camino transforme nuestro corazón y fortalezca nuestra fe.
Hoy los hermanos del Rocío de la Macarena regresan espiritualmente engrandecidos. Regresan con la bendición del Santo Padre, con el corazón lleno de gratitud y con el compromiso renovado de seguir construyendo una Hermandad cada día más unida, más fraterna y más cercana al Evangelio.
Cuarenta años después de nuestros orígenes, hemos llevado nuestro Simpecado hasta el corazón de la Iglesia universal. Y lo hemos hecho como siempre hemos aprendido a caminar: juntos, como hermanos y de la mano de la Santísima Virgen del Rocío.
Que esta jornada histórica no sea solamente un recuerdo imborrable, sino una semilla de fe para las generaciones que habrán de continuar nuestro camino.
¡Viva la Virgen del Rocío!
¡Viva la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de la Macarena!
¡Viva el Papa!
¡Viva el Espíritu Santo!
¡Viva la Madre De Dios!